San Agustín y la filosofía cristiana medieval

Esta lección de Historia de la Filosofía para Bachillerato introduce el primer gran periodo de la filosofía medieval a través de San Agustín de Hipona, cuya obra marca la síntesis entre el pensamiento grecolatino (especialmente el platonismo) y el cristianismo naciente, un contenido habitual en el bloque de filosofía medieval de la Selectividad/PAU.

Se estudia en primer lugar la relación entre fe y razón, resumida en la máxima agustiniana "crede ut intelligas, intellige ut credas" (cree para entender, entiende para creer): fe y razón no son incompatibles, sino que se complementan y se necesitan mutuamente en la búsqueda de la verdad. A partir de aquí se desarrolla la teoría de la iluminación, según la cual Dios actúa como una luz intelectual interior que permite al alma conocer verdades eternas e inmutables, una reformulación cristiana de la teoría platonica de las Ideas.

El bloque dedicado al problema del mal explica la célebre tesis de la "privatio boni": el mal no es una sustancia creada por Dios ni una fuerza cósmica independiente, sino una privación o ausencia de bien que surge del mal uso del libre albedrío por parte de las criaturas, lo que permite a San Agustín conciliar la existencia del mal con la bondad absoluta de Dios (teodicea). Se estudia también su original teoría del tiempo, expuesta en las "Confesiones", como una distensión del alma que articula memoria (pasado), atención (presente) y espera (futuro), y su método filosófico de la interioridad ("no vayas fuera, vuelve a ti mismo"), que incluye la célebre anticipación del cogito cartesiano: "si fallor, sum" (si me equivoco, existo).

Finalmente, se aborda su filosofía de la historia en "La Ciudad de Dios": una interpretación lineal y providencial del devenir humano como tensión entre la Ciudad de Dios (quienes aman a Dios) y la Ciudad Terrenal (quienes se aman a sí mismos), frente a las concepciones cíclicas del tiempo propias del pensamiento clásico.

El cuestionario incluye 12 preguntas que exigen distinguir con precisión la postura agustiniana sobre el mal, el libre albedrío, la naturaleza del tiempo y el sentido providencial de la historia. Las 11 tarjetas de repaso recogen las fórmulas y conceptos clave (privatio boni, si fallor sum, Ciudad de Dios) imprescindibles para el examen.

  • Explicar la relación entre fe y razón en el pensamiento de San Agustín a partir de la máxima 'crede ut intelligas, intellige ut credas'
  • Describir la teoría agustiniana de la iluminación como vía de conocimiento de las verdades eternas
  • Explicar la tesis del mal como privación de bien (privatio boni) y su relación con el libre albedrío
  • Analizar la concepción agustiniana del tiempo como distensión del alma (memoria, atención, espera)
  • Interpretar la contraposición entre la Ciudad de Dios y la Ciudad Terrenal en la filosofía de la historia de San Agustín

"San Agustín define el mal como 'privatio boni' (privación de bien). Dios, siendo bondad absoluta, no crea el mal; este surge del mal uso de la libertad por parte de las criaturas. [...] En sus 'Confesiones', San Agustín analiza el tiempo como una experiencia subjetiva del alma: la memoria (pasado), la atención (presente) y la espera (futuro)."

Pregunta de ejemplo

En la filosofía de San Agustín, ¿cómo se articula la relación fundamental entre la fe y la razón?

Ver la respuesta

San Agustín propone la máxima 'crede ut intelligas, intellige ut credas' (cree para entender, entiende para creer), estableciendo que la fe ilumina la razón y la razón ayuda a profundizar en la fe.

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